
Los test de personalidad se han diseñado para determinar el carácter de una persona a través de patrones de comportamiento, pensamientos y sentimientos. Hay muchos tipos de test de personalidad diferentes, todos los cuales evalúan estos factores a través de medios diversos.
Algunos test evalúan rasgos de personalidad basados en la respuesta de la persona a un número definido de preguntas escritas. La persona aplica cada una de las preguntas a sí misma y encuentra la respuesta más adecuada. Otros test, como el de manchas de tinta, son objetivos. La persona describe lo que ve en una serie de paneles con imágenes, y el administrador del test interpreta sus respuestas. No hay una respuesta definida para cada pregunta, pero el tipo de respuesta da al administrador información acerca de la personalidad de la persona.
Los consejeros laborales utilizan los test de personalidad para ayudar a las personas a determinar cuál es la carrera que más le conviene. Por ejemplo, alguien con una calificación de introvertida en el indicador de Myers-Briggs puede ser adecuada para la carrera de investigadora científica, pero no le iría tan bien como vendedora. En el ámbito de las relaciones personales, una persona introvertida puede sentirse incomprendida por su pareja extrovertida. Por el contrario, su pareja puede sentirse abandonada debido a su necesidad de pasar tiempo sola. Los test de personalidad nos ayudan a tener un una mejor comprensión de nosotras mismas y de las personas con quienes compartimos este mundo.
Por supuesto, una desventaja común a todos los test de personalidad es la capacidad de la persona para alterar los resultados por anticipar la respuesta "correcta". Contestar honestamente es la única manera de obtener una idea precisa. Cualquier test es sólo tan bueno como las respuestas dadas.