
¿Cuándo se está listo para tener un niño? Si esperamos la certeza y tranquilidad de que lo haremos perfectamente, sin temor a equivocarnos, la respuesta es: nunca. Decidir tener hijos es, como todas las grandes decisiones de la vida, algo para lo que nunca estamos 100% listos; precisamente porque una decisión importante anuncia un cambio que nos ofrecerá nuevos desafíos. La universidad, la pareja, el matrimonio, un nuevo trabajo, un hijo: todos estos grandes saltos nos enfrentan con nuestros miedos e inseguridades, y nunca nos sentimos totalmente preparados. Aún así, hay ciertas consideraciones para tener en cuenta, aunque, como en todo emprendimiento humano, no son garantía absoluta de nada.
Un consejo simple sería “no agregar estrés a una situación de estrés”. Es decir, si acabamos de formar pareja o casarnos, y todavía nos estamos adaptando a la vida en común, quizás no sea bueno agregar la responsabilidad de un niño, especialmente hoy día, cuando ya no es tan fuerte la presión social de tener hijos apenas formamos pareja o nos casamos. Si tenemos serios problemas de pareja quizás tampoco sea el mejor momento, y, por supuesto, nunca es bueno ni justo “usar” a un niño para que “resuelva” nuestros conflictos conyugales. Si estamos en serios problemas financieros, tampoco es una buena idea agregar el desvelo de cómo mantener a un niño.
Es importante que quede claro que no hay que ser la pareja “perfecta”, y no nos tiene que “sobrar el dinero” para poder ser padres. Sólo es conveniente ver el cambio que los niños significan de una manera realista, admitir que con esa felicidad infinita que los hijos nos traen, vienen también muchas responsabilidades, y que lo más justo para ellos y nosotros es traerlos al mundo en el momento más tranquilo y seguro posible.